marzo 24, 2004

I could wait forever, I've got time

Hoy me acordé de cómo Herodes el grande sacudió los cimientos de una pequeña isla y destituyó a un amigo mío de la infancia con el que jugaba maratón debajo de una mesa. No fue doloroso, como otras veces, ni grato, como otras veces. Fue como cuando te cuentan la historia de alguien más. Sólo se me hizo sorprendente cómo cambian de lugar las personas, o mejor dicho, cómo cambia de personas el lugar. (El título no tiene absolutamente nada que ver con esto)