Qué paradójico este lado. Si uno quiere olvidar cosas tal vez la peor manera sea escribirlas. Pero, pensándolo mejor, tal vez sea la más efectiva. Al escribirlas se ficcionalizan. Se convierten en historias y no en hechos. En puntos de vista, en códigos. Y entonces se olvidan los detalles, las razones verdaderas y todo se mitifica. Como en un sueño que tuve una vez.